En mis años de infancia, aun
cuando no era gordo, sentía que era un niño obeso. Mi entorno emitía señales
que inconscientemente captaba y que se quedaron grabadas en mi subconsciente
por muchos años. Familiares le decían a mi madre que estaba pasado de peso, en
la escuela, la poca habilidad en la materia de deportes, me hizo creer que era
un niño pesado físicamente.
Al pasar a la adolescencia,
me dedique a jugar futbol de forma
regular y a pesar de que mi condición física era buena y de que mi complexión no
representaba algún tipo de sobrepeso, me sentía gordo.
Ya en la época
de la universidad deje a un lado todo tipo de actividad física, y como es común
entre los estudiantes, yo también descuide mi alimentación. Mi estatura de 1.65m.
y un peso de 79 kilogramos eran mis características físicas meses antes de
entrar a trabajar; ya eran señales de que
la obesidad comenzaba a ser, no solo el reflejo de cómo me veía a mí mismo sino
también, parte de mis características físicas.
La obesidad se
volvió parte de mí y esto me hacía poner atención a métodos para bajar de peso.
“El jabón que con solo untarlo en el abdomen bajas has 3 tallas en una semana”,
“El granulado que tomándolo una vez al día bajas de 3 a 4 kilos por mes”, “el
jugo brasileño o asiático que cura desde obesidad hasta fracturas de pestañas”,
“la dieta de la manzana de una semana, que hace que bajes 4 kilos den 5 días” y
muchos más productos y mitos que, según los medios y mis amistades, lograrían que
yo bajara de peso de forma rápida y sencilla.
Durante mi
estancia laboral en una institución financiera, logre acumular en 7 años, 22
kilos de más, es decir, pesaba 92 kilogramos con una estatura de 1.65 m.
En enero de
2007 llegó a mí un medicamento de un reconocido laboratorio, el cual, utilizaba como publicidad la siguiente pregunta:
“¿Qué harías con unos kilitos de menos?”, eso me llamó la atención y según me informaron en la farmacia donde lo compre, bajaría de 2 a 4 kilos por mes.
“¿Qué harías con unos kilitos de menos?”, eso me llamó la atención y según me informaron en la farmacia donde lo compre, bajaría de 2 a 4 kilos por mes.
Se tomaba una
pastilla antes de cada alimento para supuestamente, no permitir la absorción de
grasa, así se evitaba la acumulación y mi cuerpo podría usar la grasa que
estaba de más, en mis pequeñas lonjitas.
Al pasar 6
meses me subí a la báscula para descubrir que la aguja indicaba un decepcionante
90 kg., es decir, solo había perdido 2
kg. en 6 meses y había gastado más de 7 mil pesos en ese entonces (700 dls.).
Desesperado por
no obtener los resultados “mágicos” que me había prometido el medicamento, acudí
con Nadia Robles Soto, nutrióloga, y me dijo:
“El
medicamento que estas tomando no te va a ayudar porque es para personas que tiene
obesidad mórbida, (estas a un paso), te voy a hacer un plan de alimentación y
nuestra meta será bajar de 500 gramos a 1.5 kg. Cada 15 días; sí la pérdida de
peso está dentro de este rango, estaremos avanzando. - Solo necesito
una cosa de parte tuya – me dijo – ¡Lo que tenga
que hacer Nadia! – le dije – Requiero DISCIPLINA.”
Los primeros
15 días fueron muy fuertes ya que todo se me antojaba y yo era muy desesperado
porque quería ver resultados de inmediato, sin embargo me mantuve con las
indicaciones de Nadia y la primera quincena perdí 800 gramos. Estaba en el
rango (pequeñas Metas alcanzables).
Eso me produjo
un sentimiento de querer bajar más y para la siguiente quincena fui más disciplinado y era muy emociónate llegar
cada quincena y sumar, 1 kilo, 1.2 kilos, 500 gramos etc. Para octubre de 2007,
yo pesaba 76 kilos y se notaba (Cumplimiento de metas de forma constante).
Los que me
conocieron gordo se sorprendían al verme más delgado y me preguntaban, ¿Qué te
hiciste? O afirmaban, ¡te ves muy bien, que guapo!, volviéndose frases
regulares a donde llegaba y siendo el combustible para seguir adelante (input
motivacional).
En el 2008 decidí
dejar de fumar y comenzar a hacer ejercicio (acción); Nadia partió a Alemania
para alcanzar sus sueños, pero yo adquirí un nuevo valor que comencé a aplicar
en muchos aspectos de mi vida: me volví disciplinado (automotivación).
Hoy en día
tengo un peso aproximado de 67 kg., hago ejercicio, deje fumar (habito con el que consumía mínimo 7 cigarros
por día) y sobre todo no tengo rebote porque adquirí un nuevo habito de alimentación.
Este es el
secreto para bajar de peso, ser disciplinado; al ser disciplinado los hábitos
cambian. Cuando la gente quiere bajar de
peso en 15 días o un mes, aunque consuma productos que supuestamente son muy
efectivos, no lo lograrán porque están tratando de cambiar solo la forma y olvidando
que para que el cambio sea efectivo debe originarse en el fondo.
Estamos
invadidos y saturados de mensajes que nos hacen pensar que todo es rápido, que
todo es instantáneo y sobre todo, que no debemos poner mucho esfuerzo para
lograr tal o cual cosa.
Los cambios se
pueden lograr, en el ejemplo que comparto, fue una labor diaria, una lucha
interna contra mis malos hábitos y logre cambiarlos ejerciendo la disciplina (mentalidad y acción).
Si aplicamos
la disciplina en cualquier ámbito de nuestra vida, podemos lograr grandes
cosas,
¿Qué te gustaría cambiar en tu vida? La medicina es … Disciplina.
¿Qué te gustaría cambiar en tu vida? La medicina es … Disciplina.
