Hace algunos meses estaba seguro
que regresarías, pero también estaba seguro que una falla, una falta de
atención de mi parte o no cuidar todo lo que sucedía a mí alrededor, podría
hacer que no llegaras.
No
me di cuenta cuando te fuiste hace algunos años, pensé que seguías conmigo; aquí
a mi lado. Pero no. Te fuiste en el momento en que comencé a hacer cosas
extrañas como dejar de esforzarme día a día, cuando deje las prioridades a un
lado pensando que en el gozo te encontraría. Llegue a pensar que estarías siempre
aun cuando no hiciera nada, aun cuando siguiera en mi zona de confort y hasta
cuando hacia trampas pensando que el resultado que obtenía te gustaba.
Cuando
ya no te vi, me comencé angustiar, pero en lugar de regresar a las bases de lo
que toda mi vida había hecho, que era el trabajo duro y constante, pensé en
soluciones rápidas. “Un multinivel me hará millonario” pensaba y me dejaba
influenciar por los falsos gurús que te prometen riquezas instantáneas sin
hacer ningún esfuerzo. O por el simple hecho de ser yo, tendrías que regresar a
mí. Deje de aprender cosas nuevas pensando que lo sabía todo.
Me
moría de celos al verte en las vidas de otros y me cuestionaba porque con ellos
acudías constantemente y a mí ni si quiera me volteabas a ver.
Sin
embargo un día entendí que no volverías si seguía actuando igual. Me senté,
medité y me decidí a volver a hacer lo que siempre había hecho para que
regresaras. En el camino hubo momentos de duda, es más, la soberbia hizo que nuestro
encuentro tardara un año más, hubo momentos en los que parecía realmente fácil volverte
e ver, pero en la recta final, minuto a minuto di lo mejor de mí para que estuvieras
hoy aquí.
En
esta etapa conocí realmente a las p
ersonas que me rodean, a veces pensé que por
ser familia o tener una amistad con ellos, siempre me ayudarían o simplemente
me motivarían a seguir adelante, pero no es así, pero también aprendí que no es
culpa de ellos porque tampoco era su obligación. Sin embargo, en el camino,
aparecieron personas que sin conocerme me extendieron su mano
desinteresadamente e hicieron un poco menos difícil el trayecto.
Hoy
al verte llegar tengo esa sensación que no tenía desde hace mucho tiempo. ¡Estoy
muy contento! Tu presencia me da tranquilidad pero a la vez me llena de
vitalidad, alegría y felicidad. Me hace sentir que si puedo hacer lo que me
proponga siempre con disciplina, trabajo duro e inteligente. En fin, acompáñame
a disfrutar este momento, brindemos juntos porque ya estás aquí y te prometo
que haré todo lo necesario para que no
te vuelvas a ir. Éxito… que bueno es volverte a ver. ¡Ya te extrañaba!