domingo, 23 de abril de 2017

Ya te extrañaba

Hace algunos meses estaba seguro que regresarías, pero también estaba seguro que una falla, una falta de atención de mi parte o no cuidar todo lo que sucedía a mí alrededor, podría hacer que no llegaras.
                No me di cuenta cuando te fuiste hace algunos años, pensé que seguías conmigo; aquí a mi lado. Pero no. Te fuiste en el momento en que comencé a hacer cosas extrañas como dejar de esforzarme día a día, cuando deje las prioridades a un lado pensando que en el gozo te encontraría. Llegue a pensar que estarías siempre aun cuando no hiciera nada, aun cuando siguiera en mi zona de confort y hasta cuando hacia trampas pensando que el resultado que obtenía te gustaba.

                Cuando ya no te vi, me comencé angustiar, pero en lugar de regresar a las bases de lo que toda mi vida había hecho, que era el trabajo duro y constante, pensé en soluciones rápidas. “Un multinivel me hará millonario” pensaba y me dejaba influenciar por los falsos gurús que te prometen riquezas instantáneas sin hacer ningún esfuerzo. O por el simple hecho de ser yo, tendrías que regresar a mí. Deje de aprender cosas nuevas pensando que lo sabía todo.

                Me moría de celos al verte en las vidas de otros y me cuestionaba porque con ellos acudías constantemente y a mí ni si quiera me volteabas a ver.

                Sin embargo un día entendí que no volverías si seguía actuando igual. Me senté, medité y me decidí a volver a hacer lo que siempre había hecho para que regresaras. En el camino hubo momentos de duda, es más, la soberbia hizo que nuestro encuentro tardara un año más, hubo momentos en los que parecía realmente fácil volverte e ver, pero en la recta final, minuto a minuto di lo mejor de mí para que estuvieras hoy aquí.
                En esta etapa conocí realmente a las p
ersonas que me rodean, a veces pensé que por ser familia o tener una amistad con ellos, siempre me ayudarían o simplemente me motivarían a seguir adelante, pero no es así, pero también aprendí que no es culpa de ellos porque tampoco era su obligación. Sin embargo, en el camino, aparecieron personas que sin conocerme me extendieron su mano desinteresadamente e hicieron un poco menos difícil el trayecto.

                Hoy al verte llegar tengo esa sensación que no tenía desde hace mucho tiempo. ¡Estoy muy contento! Tu presencia me da tranquilidad pero a la vez me llena de vitalidad, alegría y felicidad. Me hace sentir que si puedo hacer lo que me proponga siempre con disciplina, trabajo duro e inteligente. En fin, acompáñame a disfrutar este momento, brindemos juntos porque ya estás aquí y te prometo que haré todo  lo necesario para que no te vuelvas a ir. Éxito… que bueno es volverte a ver. ¡Ya te extrañaba!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario